
Sala de discusión
Derechos humanos, violencia y paz
¿CUAL ES TU PROPUESTA?


DERECHOS HUMANOS, VIOLENCIA Y PAZ
Bienvenidos a esta sala de AULA PAIS que desarrolla los derechos humanos, la violencia y la paz en Colombia, diseñada especialmente para los jóvenes universitarios que buscan entender más profundamente estas temáticas.
Colombia, con su diversidad cultural y geográfica, ha enfrentado desafíos significativos relacionados con la violencia y los derechos humanos. La paz y el respeto por los derechos humanos son pilares fundamentales para el desarrollo sostenible y la convivencia pacífica. En esta sala, exploramos estos temas con un enfoque particular en cómo afectan a las distintas regiones del país. Te invitamos #Areandino a que te unas a la discusión, para crear espacios de participación
QUE ES UN DERECHO HUMANO
Los derechos humanos son principios universales destinados a proteger la dignidad humana y garantizar la igualdad de oportunidades, sin importar la nacionalidad, género, religión, raza, idioma, o cualquier otra condición. Se encuentran consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948 y en nuestra Constitución como pilar fundamental del orden normativo nacional.
CONTEXTO HISTORICO
La violencia en Colombia ha sido una preocupación importante durante décadas, marcada por el conflicto armado, el narcotráfico y otras formas de violencia que han dejado profundas cicatrices en la sociedad colombiana. Conocer el contexto y los actores involucrados es esencial para entender los desafíos actuales y los esfuerzos por alcanzar un futuro de paz. El conflicto armado en Colombia tiene sus raíces en una combinación de factores políticos, económicos y sociales que se remontan al siglo XX. Los enfrentamientos entre el gobierno colombiano y grupos insurgentes, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), han sido prominentes. También el narcotráfico ha jugado un papel fundamental en la exacerbación de la violencia
VIOLENCIA ACTUAL Y DESAFIOS
A pesar de los acuerdos de paz, la violencia persiste en algunas regiones debido a diversos factores. Los desafíos actuales incluyen:
– La reubicación y reintegración de los excombatientes.
– La protección de las comunidades vulnerables frente a nuevos grupos armados.
– La consolidación de la paz en regiones rurales.
La invitación es:
CONSTRUYAMOS JUNTOS UNA SOCIEDAD MAS INCLUYENTE Y PARTICIPATIVA, UNETE A LOS BLOGS Y OPINA!!!
HISTORIAS DE RESILIENCIA
CASO MONTES DE MARIA
Las mujeres de Montes de María, muchas de ellas víctimas directas de la violencia, han jugado un papel crucial en la recuperación y reconstrucción social de sus comunidades, a pesar de perder a sus familiares, ser desplazadas y enfrentar violencias específicas, estas mujeres se unieron para formar grupos de apoyo y organizaciones que abogan por la paz y la justicia social.
A través de diversas iniciativas, como proyectos de educación, sostenimiento económico y promoción de los derechos humanos, han logrado no solo sanar sus heridas individuales, sino también empoderar a otras mujeres y construir redes de apoyo, además, han buscado visibilizar su realidad y reivindicar su papel en la sociedad, desafiando los estereotipos de género y promoviendo cambios en las dinámicas sociales.
Este proceso de resiliencia y superación no solo ha implicado el reconocimiento de su sufrimiento, sino también la celebración de su capacidad de liderazgo y su contribución a la paz en Colombia, las mujeres de Montes de María se han convertido en un símbolo de esperanza y fortaleza, mostrado que incluso, en los momentos más oscuros, es posible encontrar la luz y trabajar juntos por un futuro mejor.
Revisa el testimonio de estas mujeres y deja tu reflexión en el blog!!!

PREGUNTAS CLAVE
¿Cómo pueden los jóvenes contribuir a la promoción de los derechos humanos en Colombia?
¿Qué papel juega la educación en la construcción de una cultura de paz?
¿Cuál es la responsabilidad de nuestra generación para enfrentar la violencia y construir un futuro en paz?

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PUBLICACIONES
- Conoce el nuevo Mooc: explorando, descubriendo y trabajando en mi propósito de vida.fecha_inicio : 20250509hora_inicio : 00:00:00
- DEBATE DE LA PROTESTA A LA PROPUESTAfecha_inicio : 20250514hora_inicio : 18:15:00


Como ciudadano y futuro profesional de enfermería las acciones que desarrollaría en reducción de la violencia en regiones como el Cauca o el Catatumbo de solidaridad, participación ciudadana las cuales son
-promover la educación
-Apoyar iniciativas de reconciliación
-Rechazar toda forma de discriminación y violencia
Etc
Desde mi rol como ciudadana, creo que el reconocimiento de todas las personas a mi alrededor comienza entendiendo que todos somos diferentes pero que entre nuestras diferencias todos tenemos derechos, nadie es más ni menos que el otro, independientemente de su origen, condición social, genero, edad, orientacion sxual, etnia o cualquier otra característica. Sí soy consciente de esta realidad, puedo reconocer las diferencias con respeto actuar con responsabilidad colectiva por medio de mis prácticas cotidianas y en la identificación de vulnerabilidades.
Desde mi rol como estudiante de enfermería, el enfoque diferencial en el reconocimiento de derechos se convierte en una guía esencial para la información y práctica profesional donde la salud no es un servicio estandarizado, sino un derecho universal que debe adaptarse a las diversa realidades de cada persona. Principalmente, me enfoco en educarme continuamente y en educar a otros sobre derechos específicos para poblaciones vulnerables como mujeres, niños, personas con discapacidades, comunidades indígenas, migrantes o adultos mayores. También reconocer las diferentes redes de apoyo que ofrece el gobierno y los servicios como lo son las manzanas del cuidado, la casa de la igualdad, de la justicia, lgbti, afro, del deporte, los cabildos indígenas entre otros… también respetando la opinión de las personas frente a creencias en salud como tratamientos farmacológicos y terapias tradicionales, esta educación y conocimiento me permite intervenir de manera informada y guiarlos hacia un acceso equitativo en atención en salud.
Reflexión general sobre los Derechos Humanos y otra desde el rol de enfermería
Desde mi rol ciudadano, puedo contribuir a través de mis acciones diarias y de mi forma de relacionarme con los demás. Desde mi punto de vista, se trata de reconocer que todas las personas, sin importar su diversidad —género, cultura, edad o condición social—, merecen ser tratadas con dignidad, respeto y oportunidades justas.
Mi aporte inicia con actos sencillos, como escuchar sin juzgar, promover el diálogo y respetar la opinión del otro. Con lenguajes incluyentes y actitudes de solidaridad, empatía y respeto, puedo rechazar cualquier tipo de discriminación, contribuyendo así al fortalecimiento de los Derechos Humanos con enfoque diferencial, respetando la diversidad y defendiendo la dignidad de las personas.
Por otra parte desde mi rol como enfermera, comprendo que el cuidado no se limita solo a atender la enfermedad, sino que también implica reconocer la historia de vida y las particularidades de cada persona. Mi contribución al reconocimiento y respeto de los Derechos Humanos con enfoque diferencial se evidencia al brindar una atención que valore las diferencias y no las transforme en barreras.
Esto conlleva a escuchar a los pacientes y sus familias, respetar sus decisiones en torno a la salud, adaptar las intervenciones de enfermería y promover un trato justo, equitativo y humanizado. Al acoger y respetar la diversidad, apoyo la construcción de una sociedad más empática y solidaria, donde cada individuo sea valorado sin importar su origen cultural, étnico o social. De esta manera, puedo ofrecer un cuidado más humano, basado en la igualdad y el respeto.
Debemos saber que los derechos humanos desde un enfoque diferencial es fundamental para entender como tal que la dignidad y los derechos de cada individuo no son universales de manera homogénea. Es decir cada persona lleva consigo una historia, una cultura, y una realidad que influye en su experiencia de vida. Ejemplos, las mujeres, las personas con discapacidad, las comunidades indígenas y otros grupos vulnerables enfrentan desafíos muy significativos que ha impactado su vida lo que requieren un reconocimiento y una respuesta adaptada. Al aplicar un enfoque diferencial, no solo buscamos garantizar un acceso igual a los derechos, sino también reconocer y abordar aquellas desigualdades que perpetúan la discriminación. Es esencial que nuestras políticas y acciones reflejen esta diversidad para construir una sociedad más justa, equitativa e inclusiva, donde todos puedan disfrutar de sus derechos plenamente.
Debemos saber que los derechos humanos desde un enfoque diferencial es fundamental para entender como tal que la dignidad y los derechos de cada individuo no son universales de manera homogénea. Es decir cada persona lleva consigo una historia, una cultura, y una realidad que influye en su experiencia de vida. Aquellos ejemplos serían , las mujeres, las personas con discapacidad, las comunidades indígenas y otros grupos vulnerables enfrentan desafíos muy significativos que ha impactado su vida lo que requieren un reconocimiento y una respuesta adaptada. Al aplicar un enfoque diferencial, no solo buscamos garantizar un acceso igual a los derechos, sino también reconocer y abordar aquellas desigualdades que perpetúan la discriminación. Es esencial que nuestras políticas y acciones reflejen esta diversidad para construir una sociedad más justa, equitativa e inclusiva, donde todos puedan disfrutar de sus derechos plenamente.
Yo pienso que los Derechos Humanos son la base para que todas las personas vivan con respeto, dignidad y libertad. A veces se olvidan o se vulneran, pero creo que cada uno de nosotros puede hacer la diferencia desde nuestras acciones diarias, siendo más empáticos, justos y solidarios.
Desde mi formación en enfermería, entiendo que cuidar no solo es atender una enfermedad, sino también proteger los derechos y la dignidad de cada paciente. Nuestro rol va más allá de lo clínico,implica escuchar, acompañar y defender a quienes más lo necesitan.
Para mí, ser enfermera significa servir con respeto, humanidad y compromiso, siendo una voz que promueve la igualdad y la justicia en el cuidado de la vida.
desde el rol de enfermería la atención a los diferentes grupos nombrados en el texto de derechos humanos y en enfoque diferencial debe ser atendido el individuo o grupo debe ser atendido de manera integral, humanizada y libre de prejuicios reconociendo las diferentes culturas también e podido reconocer que la desigualdad la corrupción y la falta de justicia afecta la salud de la población desde nuestro rol debemos promover la empatía la equidad y el respeto desde las personas que pertenecen a nuestro país y las que no pertenecen a nuestro país debemos promover el respeto de nuestros derechos y de las demás personas y asumir con compromiso de practicar el cuidado y la ética del cuidado basado en los valores de igualdad solidaridad y la justicia social en Colombia y en el mundo.
En mi rol como ciudadano puedo ejercer diferentes acciones para que estos derechos sean mucho más reconocibles, entre ellas y la que yo creo que es algo muy importante sería identificar y respetar las diferentes culturas, costumbres, géneros, etnias, preferencias y demás cualidades que son propias de estas personas siempre tratando con la máxima empatía y respeto por sus derechos. Además como ciudadano podría realizar o participar en actividades que den una mayor relevancia a estos derechos, en las cuales se puedan dar una mayor visibilidad y dar conocimiento sobre estos. Serian acciones que considero pueden dar más reconocimiento a estos derechos los cuales muchos ciudadanos desconocen y buscar que los ciudadanos los reconozcan y sepan a qué personas se van enfocados estos derechos.
Esta lectura me hizo reflexionar profundamente sobre la realidad de nuestro país y sobre cómo, a pesar de los años de conflicto, desplazamiento y dolor, aún existen personas que siguen creyendo y trabajando por un futuro mejor. Colombia ha vivido una historia marcada por la violencia, pero también por la resistencia y la esperanza de quienes no se resignan a vivir en medio del miedo.
El testimonio de las mujeres de Montes de María me pareció muy inspirador, porque demuestra que el poder de la transformación social nace del valor y la unión. Estas mujeres, que sufrieron en carne propia las consecuencias del conflicto armado ,la pérdida de sus seres queridos, el desarraigo, el miedo y la injusticia, decidieron levantarse y convertir su dolor en una causa. A través de la organización, la educación y el trabajo comunitario, lograron reconstruir no solo sus vidas, sino también la de muchas otras personas que creyeron que ya no había esperanza.
Ellas son un ejemplo claro de resiliencia y liderazgo, y su historia nos recuerda la importancia de reconocer el papel de la mujer en la construcción de la paz. No se limitaron a esperar soluciones desde el Estado, sino que tomaron la iniciativa de generar cambios desde sus comunidades, demostrando que la paz se construye desde lo local, desde los gestos cotidianos y desde la solidaridad.
Como joven universitario, siento que este tipo de testimonios nos deben motivar a reflexionar sobre nuestro rol en la sociedad. No basta con conocer los derechos humanos, hay que defenderlos y practicarlos en nuestras acciones diarias. La paz no es simplemente la ausencia de guerra, sino la presencia de justicia, equidad y respeto por la dignidad de cada persona.
En conclusión, este texto me deja una enseñanza muy valiosa: que a pesar de las heridas del pasado, siempre hay caminos para sanar y reconstruir. Las mujeres de Montes de María representan la fuerza de un país que, aunque ha sufrido, sigue de pie y sigue soñando con un futuro donde la violencia no tenga cabida y donde la paz sea una realidad construida entre todos.
En mi rol como ciudadano puedo ejercer diferentes acciones para que estos derechos sean mucho más reconocibles, entre ellas y la que yo creo que es algo muy importante sería identificar y respetar las diferentes culturas, costumbres, géneros, etnias, preferencias y demás cualidades que son propias de estas personas siempre tratando con la máxima empatía y respeto por sus derechos. Además como ciudadano podría realizar o participar en actividades que den una mayor relevancia a estos derechos, en las cuales se puedan dar una mayor visibilidad y dar conocimiento sobre estos. Serian acciones que considero pueden dar más reconocimiento a estos derechos los cuales muchos ciudadanos desconocen y buscar que los ciudadanos los reconozcan y sepan a qué personas se van enfocados estos derechos fundamentales.
el activismo digital y los emprendimientos con propósito social, están demostrando que ser ciudadano no se limita a votar, sino a actuar, denunciar, proponer y construir desde lo cotidiano en un país donde la desconfianza política y el individualismo han hecho que muchos se alejen de lo público, estos jóvenes están reescribiendo el significado de lo común. Usan las redes para visibilizar injusticias, organizan marchas, crean proyectos que benefician a sus comunidades y se apoyan mutuamente. En vez de esperar que el cambio venga de arriba, lo impulsan desde abajo, desde los barrios, las universidades o incluso desde un celular.
Esta historia de las mujeres de Montes de María es una muestra viva de que el dolor no siempre acaba; a veces, también cambia. Estas mujeres convirtieron la tristeza en fuerza y la pérdida en esperanza, levantándose no solo por ellas, sino por toda una comunidad. Su valentía nos inspira y nos enseña que la paz empieza cuando decidimos sanar, perdonar y seguir adelante. En su ejemplo vemos que la verdadera resistencia no está en la violencia, sino en la capacidad de amar y reconstruir, incluso después de los momentos más duros y que no importa lo cuan difícil que fue todo lo importante es luchar por lo que aquello nos lastimó.
La historia de las mujeres de Montes de María es una muestra viva de que el dolor no siempre destruye; a veces, también transforma. Ellas convirtieron la tristeza en fuerza y la pérdida en esperanza, levantándose no solo por ellas, sino por toda una comunidad. Su valentía inspira y nos enseña que la paz empieza cuando decidimos sanar, perdonar y seguir adelante. En su ejemplo vemos que la verdadera resistencia no está en la violencia, sino en la capacidad de amar y reconstruir, incluso después de los momentos más duros y que no importa lo cuan difícil que fue todo lo importante es luchar por lo que aquello nos lastimó.
Soy estudiante de Comunicación Social en la Universidad del Área Andina y me parece muy importante este tema sobre los derechos humanos, la violencia y la paz en Colombia. Creo que todavía nos falta mucho por lograr una paz real, porque aún hay muchas desigualdades y heridas del pasado.
Me llamó mucho la atención la historia de las mujeres de Montes de María, porque a pesar de todo lo que vivieron, no se rindieron y decidieron unirse para salir adelante y ayudar a otras personas. Eso demuestra que la paz también se construye desde las comunidades y desde la fuerza de la gente.
Como jóvenes, tenemos que seguir aprendiendo y aportando desde lo que estudiamos para que el país pueda cambiar de verdad.
Después de leer el contenido de Aula País sobre Derechos humanos, violencia y paz, me quedó muy claro que estos temas no son solo conceptos teóricos, sino realidades que vivimos todos los días. En mi opinión, hablar de derechos humanos es hablar del valor que tiene cada persona, de la importancia de respetar la vida y la dignidad de los demás, sin importar sus diferencias.
Creo que la página muestra muy bien cómo en Colombia la violencia ha dejado huellas profundas, pero también cómo tenemos la oportunidad de cambiar esa historia si aprendemos a comunicarnos, a reconocer al otro y a resolver los conflictos de manera pacífica. Me pareció importante que se destaque el papel de la educación, porque pienso que la paz comienza cuando aprendemos a pensar de forma crítica y a actuar con empatía.
Personalmente, este tema me hizo reflexionar sobre mi responsabilidad como ciudadano. Entendí que construir la paz no depende solo del gobierno o de las leyes, sino también de nuestras acciones diarias: cómo tratamos a los demás, cómo nos expresamos y cómo enfrentamos la injusticia.
En conclusión, creo que la paz no se logra solo con palabras, sino con compromiso, respeto y participación. Promover los derechos humanos es una forma de transformar la sociedad y de demostrar que sí es posible vivir en un país más justo y más humano.
Esta propuesta me parece muy valiosa, especialmente para el contexto colombiano. Nos recuerda que los derechos humanos son la base de una convivencia justa y que sin ellos no puede haber una paz verdadera. Muestra cómo la violencia, el conflicto armado y las desigualdades han marcado profundamente a muchas comunidades, pero también cómo han surgido ejemplos de resistencia y esperanza, especialmente desde las mujeres y los territorios rurales.
En mi opinión, la paz no se logra solo con acuerdos o discursos, sino con cambios reales en la forma en que nos tratamos como sociedad.
La educación, el respeto y la empatía son fundamentales para sanar las heridas y construir un futuro diferente. Me parece importante que esta sala invite a reflexionar sobre nuestro papel individual: todos podemos aportar, desde nuestras acciones diarias, a crear un entorno más justo y humano.
Personalmente, me deja la idea de que la paz comienza en lo cotidiano, en cómo actuamos con los demás, cómo enfrentamos los conflictos y cómo usamos nuestra voz para promover el respeto, la inclusión y la igualdad. Cada gesto cuenta cuando se trata de construir un país donde la dignidad y los derechos sean una realidad para todos.
Las mujeres de Montes de María, sobrevivientes del conflicto armado, han transformado su dolor en fuerza colectiva, organizándose en grupos que promueven la paz, la justicia y los derechos humanos. A través de proyectos educativos y económicos, han sanado, empoderado a otras mujeres y desafiado estereotipos de género, convirtiéndose en símbolo de resiliencia, liderazgo y esperanza para sus comunidades y para Colombia.
Sinceramente, al leer este material, me siento profundamente confrontado como universitario. La realidad colombiana es compleja y muy dura; me doy cuenta de que los Derechos Humanos son el pilar innegociable frente a tantas décadas de Violencia cuyas raíces no son accidentales, sino históricas y estructurales. Entiendo que la Paz no puede ser solo un acuerdo en papel: es un trabajo constante que implica abordar la reintegración, proteger a quienes son más vulnerables y, ante todo, asegurar la dignidad plena de la gente. Lo que más me impactó fueron las mujeres de Montes de María; su caso es una luz, una prueba palpable de que la verdadera construcción de paz se hace desde abajo, cuando logran transformar su inmenso dolor en un liderazgo social y económico admirable. Esto nos pone una responsabilidad enorme a los jóvenes: tenemos que dejar la pasividad, entender a fondo esta historia y, sobre todo, aprender a emular esa capacidad de empoderamiento para construir, por fin, un futuro donde la paz sea una realidad justa y sostenible para todos.
Después de leer el contenido de Aula País sobre Derechos humanos, violencia y paz, me quedó muy claro que estos temas no son solo conceptos teóricos, sino realidades que vivimos todos los días. En mi opinión, hablar de derechos humanos es hablar del valor que tiene cada persona, de la importancia de respetar la vida y la dignidad de los demás, sin importar sus diferencias.
Creo que la página muestra muy bien cómo en Colombia la violencia ha dejado huellas profundas, pero también cómo tenemos la oportunidad de cambiar esa historia si aprendemos a comunicarnos, a reconocer al otro y a resolver los conflictos de manera pacífica. Me pareció importante que se destaque el papel de la educación, porque pienso que la paz comienza cuando aprendemos a pensar de forma crítica y a actuar con empatía.
Personalmente, este tema me hizo reflexionar sobre mi responsabilidad como ciudadano. Entendí que construir la paz no depende solo del gobierno o de las leyes, sino también de nuestras acciones diarias: cómo tratamos a los demás, cómo nos expresamos y cómo enfrentamos la injusticia.
En conclusión, creo que la paz no se logra solo con palabras, sino con compromiso, respeto y participación. Promover los derechos humanos es una forma de transformar la sociedad y de demostrar que sí es posible vivir en un país más justo y más humano.
La historia de las mujeres de Montes de María es un ejemplo muy poderoso de cómo a pesar del dolor y las pérdidas que deja la violencia, las personas pueden levantarse y construir algo mejor.
Ellas no solo enfrentaron el miedo y el sufrimiento sino que también encontraron la forma de ayudarse entre sí y luchar por sus derechos.
Su esfuerzo demuestra que la paz no solo se logra con acuerdos políticos sino también con el trabajo de las comunidades que buscan cambiar su realidad día a día.
Estas mujeres transformaron el dolor en fuerza y el miedo en esperanza y nos enseñan que la resiliencia, la unión y el respeto son claves para reconstruir una sociedad más justa e incluyente.
La lección más importante es que todos podemos aportar a la paz desde nuestro lugar defendiendo los derechos humanos y apoyando a quienes más lo necesitan.
La historia de las mujeres de Montes de María es una muestra viva de que el dolor no siempre destruye; a veces, también transforma. Ellas convirtieron la tristeza en fuerza y la pérdida en esperanza, levantándose no solo por ellas, sino por toda una comunidad. Su valentía inspira y nos enseña que la paz empieza cuando decidimos sanar, perdonar y seguir adelante. En su ejemplo vemos que la verdadera resistencia no está en la violencia, sino en la capacidad de amar y reconstruir, incluso después de los momentos más duros y que no importa lo cuan difícil que fue todo lo importante es luchar por lo que aquello nos lastimó.
Estas mujeres fueron desplazadas y violentadas, vivían en una zona prácticamente abandonada por el Estado en donde muchos de los servicios básicos como salud, electricidad y agua. A pesar de su sufrimiento, pudieron simplemente refugiarse en el temor de esas vivencias, pero decidieron fomentar el diálogo y la paz a través del relato de sus vivencias. Esto concibe una forma de concienciar a la sociedad colombiana sobre la violencia que aún está presente.
Desde mi punto de vista como comunicadora social, todo este tema de los derechos humanos, la violencia y la paz en Colombia me llama bastante la atención.Creo que entender nuestra historia es clave para no repetirla, y también para darme cuenta de todo lo que como país hemos tenido que aguantar. Muchas veces escucho hablar de la violencia como algo lejano, pero en realidad está más cerca de lo que pensamos, en las noticias, en los barrios, en las redes, y en otras cosas más que han tenido que callar en su momento
Lo que más me impacta es el caso de las mujeres de Montes de María. Ellas son un ejemplo de lo que significa tener fuerza, resistir y no dejarse vencer por ninguna de las adversidades que se presentan.