¿Cómo ser joven y creer que la ciudadanía y la participación son posibles en la Colombia de hoy?
Sala(s) de discusión: Ciudadanía y participación democrática
TEMA
ESTRUCTURA DE LA PROPUESTA
MEMORIAS
Tipo de publicación: Artículo de blog
Mauricio Hernández Pérez
Docente universitario
La pregunta que intitula este escrito pareciera abrir escenario hacia una suerte de “sospecha” y, si no, una especie de vicio de forma en su planteamiento y construcción en tanto pareciera asumir que juventud, ciudadanía y participación son conceptos e ideas que, de entrada, se muestran incompatibles.
Sin embargo, la historia para el caso colombiano demuestra lo contrario. Hacia la década de los noventa, producto o resultado de una nueva constitución y con ello, la apertura de nuevos mecanismos y escenarios “formales” de participación y que con el paso del tiempo contaron con una mayor fuerza hacia los 2000, los jóvenes (entendamos por ello la “canónica” aunque no necesariamente compartida definición de que se es joven en Colombia si el rango de edad de la persona sobre la que se predica esta condición está comprendido entre los 14 y 28 años) han contado con escenarios (algunos visibles, otros no tanto) en donde han enseñado a la sociedad en su conjunto sobre la manera en que se pueden pensar nuevas formas de transitar hacia una participación justa y mucho más democrática.
Hace ya un tiempo reseñé el texto escrito por Sandra Borda a propósito del movimiento del 21N, aquel fenómeno “sui generis” que, a mi modo de ver, ha dado cuenta de la potencia que como fuerza política, escenario de participación y claro ejemplo de ejercicio de ciudadanía con que hemos contado los colombianos con y desde el ejemplo de los jóvenes (a diferencia del movimiento estudiantil de la séptima papeleta y que impulsó la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente y con la que se dio vida a una nueva constitución pero que se trató de un mecanismo mucho más formal, sin por ello demeritar por supuesto, la importancia que tuvo el mismo).
En la reseña del texto yo indicaba hacia la parte final que: << el texto es tan optimista como reactivo, pues la autora advierte que, si bien como seres humanos aprendemos cosas, también nos queda bastante difícil que como sociedad desaprendamos el empoderamiento ciudadano alcanzado a partir de la experiencia juvenil demostrada en el 21N. Esto, precisamente, es lo que hace del 21N una coyuntura a destacar, en tanto parecería que nos lleva a hablar de una nueva sociedad: “se trata de una sociedad que ya no está dispuesta a dejarse manipular y a convertirse en un manojo de votos disponibles para el manipulador más hábil” (p.92). En definitiva, una sociedad mucho más despierta del largo letargo que nos ha caracterizado políticamente>> (Hernández-Pérez, 2022).
Y considero vigente esta idea de pensar que la ciudadanía y la participación ejercida por los jóvenes hoy en día nos invita a salir de ese letargo que, infortunadamente ha sido el común denominador y resultado o producto de los acuerdos y reglas formales de orden político que parecieran dar lugar a todo, menos a un escenario de participación real y efectivo en un contexto como el colombiano en donde pululan la trampa, la viveza, el querer sacar crédito o tajada a todo así como una suerte de apendejamiento social, similar a lo que en su momento Hernando Gómez Buendía identificó como la Hipótesis del Almendrón: “Esa mezcla de viveza privada y de bobada pública —el «almendrón» [aquel] es el resultado de las reglas de juego fundamentales que rigen en esta sociedad” (p.1)
Señalo que el despertar de ese letargo ha sido posible por el uso de otros mecanismos y la puesta en marcha que muy seguramente los “viejos zorros” de la política no ven como atractivas y mucho menos pertinentes o con buenos ojos porque no necesariamente se traducen en votos, mutatis mutandis así como los partidos de futbol deberían traducirse en goles.
El punto es que hoy día, en el contexto colombiano, los jóvenes nos han enseñado que el participar y el ejercicio de ciudadanía no son ideas incompatibles con su condición y, por el contrario, se hacen viables a través de mecanismos muy diferentes al ejercicio del voto y entre las que se cuentan la creación de colectivos y organizaciones juveniles y estudiantiles, la puesta en marcha de acciones de voluntariado proclives a causas sociales, ambientales o culturales y que redundan en el bienestar colectivo. El uso de redes sociales y plataformas digitales que posibilitan un ejercicio más eficaz de ciudadanía informada y de “movilización social” a través de una suerte de dinamización tecnopolítica; esto es, la política mediada por múltiples tecnologías sociales o la política dinamizada por plataformas tecnológicas. Con todas y las dificultades que esto suponga, la generación de emprendimientos sociales, es decir, proyectos o negocios que van más allá (aunque también) por buscar un beneficio económico y mediante los que se indaga por un impacto positivo en la sociedad (consumo responsable, sostenibilidad ambiental por ejemplo) y, por supuesto, las iniciativas locales formales de vieja data como la participación en Juntas de Acción Comunal, Consejos locales de juventud o proyectos vecinales y que ha permitido la tramitación de salidas y alternativas en donde lo juvenil ha demostrado una opción de cambio o por lo menos dar cuenta que ser joven hoy implica, entre muchas cosas, participar de múltiples maneras.
Así las cosas, la supuesta incompatibilidad entre juventud, ciudadanía y participación a la cual aludía al comienzo de esta entrada no es tal, sólo que por la forma en que la misma se ha visto dinamizada no cala necesariamente dentro de los afectos y procederes propios de las tradicionales formas de pensar ello en el común de la tradicional sociedad colombiana.
Afortunadamente los jóvenes cuentan con ello, un espíritu vital que posibilita la siempre y duradera búsqueda de alternativas de consolidación de un statu quo que podría llegar a ser conservado, cambiado o desafiado siempre en búsqueda de algo mejor. No es gratuito que el origen de la palabra joven así lo indique, recordemos que esta proviene del latín iuvenis, que a su vez se deriva del verbo iuvare que literalmente significa «ayudar». Así, ¿más claro para dónde?
Referencias
Gómez Buendía-H. (1999). La hipótesis del almendrón. https://www.academia.edu/44427600/La_hip%C3%B3tesis_del_Almendr%C3%B3n
Hernández-Pérez, M. (2022). Borda, Sandra. Parar para avanzar. Crónica del movimiento estudiantil que paralizó a Colombia.. Bogotá: Crítica, 2020.[93 pp.]. Revista de Estudios Sociales. https://journals.openedition.org/revestudsoc/51669


Las nuevas formas de participación juvenil, como los movimientos sociales, el activismo digital y los emprendimientos sociales, están transformando profundamente el sentido tradicional de la ciudadanía en Colombia. Antes, ser ciudadano se entendía principalmente como votar o cumplir deberes legales; hoy, la juventud redefine la ciudadanía como un ejercicio activo, creativo y cotidiano de transformación social.
En un contexto marcado por la desconfianza política y el individualismo, los jóvenes están construyendo nuevas maneras de involucrarse con lo público. A través de los movimientos sociales, promueven causas como la equidad de género, la protección ambiental, los derechos humanos o la paz, generando espacios de diálogo y acción colectiva fuera de los canales institucionales tradicionales.
A través de estas acciones, demuestran que la ciudadanía no se limita al voto o a cumplir normas, sino que implica involucrarse activamente en los problemas que afectan a la comunidad. Los jóvenes utilizan las redes sociales para generar conciencia, promover causas y exigir transparencia, convirtiéndose en actores políticos desde lo cotidiano. Además, con los emprendimientos sociales impulsan cambios reales al proponer soluciones innovadoras a las necesidades colectivas.
De esta manera, los jóvenes están reconstruyendo la confianza en lo público y fomentando valores de solidaridad, participación y responsabilidad social
Considero que las nuevas formas de participación juvenil, como los movimientos sociales, el activismo digital y los emprendimientos sociales, están cambiando la manera tradicional de entender la ciudadanía en Colombia, porque impulsan una participación más crítica, colectiva y solidaria, que busca recuperar la confianza y el compromiso social en medio de la desconfianza política y el individualismo.
Ser joven en Colombia a veces se siente como estar en un país que no te escucha,
pero aun así uno no se queda quieto. Muchos jóvenes han entendido que participar es solo ir a votar y ya. Participar también es salir a la calle cuando algo duele, levantar la voz por lo que es justo, apoyar causas sociales, ayudar a otros desde un emprendimiento, o incluso hacer ruido en redes para que las cosas no pasen desapercibidas.
Gracias a eso, la ciudadanía ya no se ve como una cosa aburrida de adultos. Hoy significa meterle corazón al país, cuidar la comunidad, pensar en los demás, y no tragarse la idea de que nada puede cambiar. Aunque haya desconfianza y uno sienta que la política está llena de trampas, los jóvenes siguen actuando. Y eso demuestra que sí hay futuro, porque lo estamos intentando con nuestras propias manos y en nuestros propios espacios.
Ser joven y participar en Colombia es creer que un país mejor no se espera se construye todos los días, desde donde cada uno pueda.
Considero que se debería seguir fomentando un marco inclusivo con la juventud, no ser selectivos sino que, aportar un enfoque más abierto, sin embargo, el artículo destaca que los jóvenes como agentes de cambio en Colombia, la desilusión política, el acceso desigual a la educación, la inseguridad, y la falta de representación real son desafíos importantes que deben abordarse para garantizar una participación juvenil efectiva y segura, para lograr todos aquellos cambios que el país y la sociedad necesita para seguir creciendo y avanzando.
Considero que las nuevas formas de participación juvenil están cambiando la manera en que entendemos la ciudadanía en Colombia. Antes se pensaba que ser ciudadano era solo votar o cumplir ciertas normas, pero hoy los jóvenes han demostrado que también se puede participar desde el arte, el activismo digital, los movimientos sociales o los emprendimientos con sentido social. Estas acciones reflejan compromiso, empatía y un deseo real de transformar el país desde lo cotidiano. A pesar de la desconfianza política y el individualismo que todavía existen, muchos jóvenes están recuperando la esperanza en lo colectivo y demostrando que sí es posible construir una sociedad más justa y participativa.
En Colombia, las nuevas formas de participación juvenil están transformando el sentido tradicional de la ciudadanía porque los jóvenes ya no esperan a que las instituciones políticas los representen, sino que buscan ser protagonistas del cambio desde sus propios espacios. A través de los movimientos sociales, el activismo digital y los emprendimientos sociales, muchos jóvenes han encontrado maneras distintas de expresar su inconformidad y de construir soluciones reales a los problemas de sus comunidades. Estas formas de participación demuestran que ser ciudadano ya no se trata solo de votar o pertenecer a un partido político, sino de actuar, de tener voz y de generar impacto desde lo cotidiano. En una sociedad marcada por la desconfianza hacia la política y por el individualismo, los jóvenes están mostrando que la unión, la creatividad y el trabajo colectivo pueden recuperar la esperanza y fortalecer el sentido de comunidad
El texto habla de cómo los jóvenes en Colombia pueden ser ciudadanos activos y participar aunque muchas personas piensen lo contrario, también explica que los jóvenes no solo participan votando, sino también crean movimientos sociales, usando las redes para expresar sus ideas, haciendo voluntariados o emprendimientos que ayuden a la sociedad. El autor muestra que estas nuevas formas de participación están cambiando la manera en que se entiende la ciudadanía porque ahora ser ciudadano no es solo cumplir normas sino también actuar para mejorar el país a pesar de que en Colombia hay mucha desconfianza hacia la política y las personas suelen pensar solo en su propio beneficio, los jóvenes están demostrando que sí se puede generar cambio con unión, creatividad y compromiso social.
Las nuevas formas de participación juvenil en Colombia, como los movimientos sociales, el activismo digital y los emprendimientos sociales, están transformando el sentido tradicional de la ciudadanía al diversificar las maneras en que los jóvenes ejercen su derecho a participar. En vez de limitarse al voto, los jóvenes están creando colectivos y organizaciones, movilizándose a través de redes sociales y plataformas digitales, y desarrollando proyectos sociales que buscan tanto impacto económico como social y ambiental. Estas prácticas fomentan una ciudadanía más activa, informada y crítica que desafía la desconfianza política y el individualismo típicos de la sociedad colombiana tradicional. Así, se construye una ciudadanía más inclusiva, colaborativa y comprometida con la transformación social desde la base, que rompe con la idea de incompatibilidad entre juventud, participación y ciudadanía
Las nuevas formas de participación juvenil como los movimientos sociales, el activismo digital y los emprendimientos sociales están transformando el sentido tradicional de la ciudadanía en Colombia al ofrecer vías más directas, dinámicas y significativas para que los jóvenes ejerzan su voz en la sociedad, en un contexto marcado por la desconfianza política y el individualismo.
Transformación del sentido tradicional de la ciudadanía
La ciudadanía tradicional, que solía entenderse principalmente como la participación en el voto y en instituciones políticas formales, se está ampliando. Ahora incluye espacios de incidencia más activos y variados donde los jóvenes pueden influir directamente en la formulación de políticas públicas y en la transformación social. La creación de mecanismos como los Bancos Territoriales de Iniciativas Juveniles busca precisamente institucionalizar esta participación y hacerla efectiva para jóvenes entre 14 y 28 años, fortaleciendo así la democracia local y nacional.
Movimientos sociales y activismo digital
Los movimientos sociales liderados por jóvenes se han convertido en un vehículo importante para expresar inconformidades y reclamar derechos, mientras que el activismo digital ofrece un espacio amplio y accesible para organizarse, movilizar y sensibilizar sobre temas sociales, políticos y económicos. La participación a través de plataformas digitales aumentó en un 20% en Colombia tras la llegada del gobierno actual, con debates sobre justicia, derechos humanos y medio ambiente como temas recurrentes. Esto ayuda a superar la desconfianza en las instituciones, pues ofrece un escenario donde la ciudadanía se siente más empoderada y escuchada.
Emprendimientos sociales como nueva forma de participación
El emprendimiento social representa una forma de ciudadanía activa orientada a la solución de problemas concretos mediante la creación de empresas con impacto social. Estos emprendimientos contribuyen a la inclusión, la reducción de la pobreza y el desarrollo sostenible, además de dar a los jóvenes herramientas para actuar en su entorno sin depender exclusivamente de las estructuras políticas tradicionales. Sin embargo, existe insatisfacción con el apoyo gubernamental, lo que refleja la persistente desconfianza institucional. A pesar de ello, los emprendimientos sociales están generando un nuevo sentido de responsabilidad colectiva y participación efectiva.
Contexto de desconfianza política e individualismo
En una sociedad marcada por la desconfianza política, estas nuevas formas de participación ofrecen alternativas valiosas para que los jóvenes construyan tejido social y recuperen la confianza en la acción colectiva. La fragmentación social y el individualismo se ven parcialmente contrarrestados por los espacios de colaboración y movilización que permiten revitalizar la democracia y darle un sentido más inclusivo y dinámico a la ciudadanía.
En síntesis, las nuevas formas de participación juvenil en Colombia están redefiniendo la ciudadanía al pasar de una visión pasiva y formal a una activa, digital, socialmente comprometida y emprendedora, que responde a las necesidades contemporáneas y desafía la desconfianza política y el individualismo imperantes. Esta transformación abre puertas para un ejercicio de ciudadanía más plural, participativo y propositivo en el país.
Las nuevas formas de participación juvenil en Colombia, como los movimientos sociales, el activismo digital y los emprendimientos sociales, están transformando el sentido tradicional de la ciudadanía al convertirla en un ejercicio más dinámico, colectivo y cercano a la realidad diaria, en contraste con la política formal marcada por la desconfianza y el individualismo; estos jóvenes utilizan las redes y la tecnología para movilizarse, informarse y crear soluciones concretas que generan impacto social y ambiental, demostrando que la ciudadanía no solo es votar, sino también actuar desde la cooperación y el compromiso, lo que representa un despertar político y social que desafía las reglas tradicionales y abre camino hacia una participación más auténtica y efectiva en un contexto colombiano complejo.
Las nuevas formas de participación juveniles están cambiando totalmente la manera en que entendemos la ciudadanía en Colombia. Antes ser ciudadano se veía solo como votar o cumplir con unos deberes, pero ahora los jóvenes hemos demostrado que participar va mucho más allá. Según el texto, los jóvenes estamos encontrando otros caminos para ejercer la ciudadanía, como los movimientos sociales, el activismo digital y los emprendimientos sociales, que les permiten involucrarse en causas que realmente los motivan y con las que buscan transformar su entorno.
En una sociedad tan marcada por la desconfianza hacia la política y el individualismo, estas formas de participación muestran que todavía hay esperanza en lo colectivo, través de redes sociales, voluntariados o proyectos ambientales y culturales, los jóvenes estamos demostrando que se puede construir una ciudadanía más activa, crítica y solidaria. Además, la forma de actuar no depende de los partidos tradicionales ni de las viejas estructuras de poder, sino que se basa en la creatividad, la colaboración y la búsqueda de un cambio real.
En ese sentido, los jóvenes estamos renovando el sentido de la ciudadanía: ya no es solo un derecho legal, sino una práctica cotidiana de transformación social. Estámos despertando, como dice el autor, de ese “letargo político” que ha caracterizado a la sociedad colombiana, y están mostrando que sí es posible creer en la participación y en un país diferente!!💁🏻♀️
La verdad, yo pienso que las nuevas formas de participación juvenil son una muestra de que los jóvenes ya no queremos quedarnos callados ni seguir esperando a que los políticos hagan algo por nosotros. Siento que ahora participar no es solo ir a votar o estar en un partido, sino también hacer cosas que generen un cambio real, como los emprendimientos con enfoque social, las campañas en redes o los colectivos estudiantiles que luchan por causas justas.
En una sociedad como la colombiana, donde hay tanta desconfianza y cansancio con la política tradicional, los jóvenes estamos buscando otras maneras de involucrarnos, más auténticas y cercanas a lo que vivimos día a día. Me parece muy chévere cómo las redes sociales se han convertido en una herramienta para visibilizar problemas, unir personas y movilizar ideas
Las nuevas formas de participación de los jóvenes en Colombia, como los movimientos sociales, el activismo en internet y los proyectos sociales, están cambiando la manera tradicional de ver la ciudadanía. En un país donde mucha gente desconfía de la política y se preocupa más por sus asuntos personales, los jóvenes están encontrando nuevas formas de involucrarse y hacer escuchar su voz. Usan las redes sociales para compartir sus ideas y organizarse, participan en grupos que buscan cambiar problemas concretos en su comunidad, y crean proyectos que ayudan a otros, mostrando que ser ciudadano no es solo votar, sino actuar y colaborar por un mejor país. Estas acciones les ayudan a sentirse parte de la sociedad y a confiar un poco más en la política, porque ven que pueden hacer una diferencia desde su lugar. Así, la ciudadanía se vuelve más activa, cercana y con más sentido para ellos.
Los jóvenes están demostrando que la ciudadanía no se limita al voto sino que se ejerce a través de la creación de colectivos, acciones de voluntariado el uso de redes sociales para la movilización y la información y la creación de emprendimientos sociales con impacto positivo Estas nuevas formas de participación desafían el «letargo» político tradicional y ofrecen una visión más activa y comprometida de la ciudadanía buscando alternativas para mejorar la sociedad y consolidar un futuro más justo y equitativo.
Las nuevas formas de participación juvenil, como los movimientos sociales, el activismo digital y los emprendimientos sociales, están transformando el sentido tradicional de la ciudadanía en Colombia porque han abierto caminos distintos a los mecanismos políticos formales que históricamente han generado desconfianza y apatía. Los jóvenes ya no ven la ciudadanía solo como el acto de votar, sino como una forma activa de construir sociedad a través de acciones colectivas, creativas y solidarias. A partir de marchas, protestas, redes sociales, colectivos estudiantiles y proyectos de voluntariado o emprendimiento social, promueven causas ambientales, culturales y de justicia social que benefician al bien común. Esta participación demuestra que la juventud no es indiferente, sino que busca nuevas maneras de ejercer poder ciudadano y transformar las dinámicas sociales desde lo cotidiano. En una sociedad marcada por el individualismo y la corrupción, los jóvenes logran despertar conciencia, fomentar la unión y mostrar que la ciudadanía también se ejerce ayudando, colaborando y generando cambios reales fuera de los canales tradicionales de la política.
Considero que, se debería seguir fomentando la inclusión juvenil ya que, los jóvenes están transformando actualmente la ciudadanía tradicional a través de movimientos sociales que fomentan la acción colectiva, el activismo digital que amplifica, expone voces y moviliza, y emprendimientos sociales que ofrecen soluciones innovadoras a problemas sociales, superando la desconfianza política y el individualismo, es un trabajo colectivo que se está realizando y que seguirá ayudando al país para seguir avanzando y creciendo como una sociedad unida.
En Colombia desde hace unos años para acá los jóvenes han ido transformando la forma en la que participan activamente en la política, han alzado la voz y han exigido de su participación, lo que ha tenido un buen resultado actualmente. La juventud colombina no cree en partidos políticos o en las instituciones políticas buscan ser ellos mismos los protagonistas del cambio político dándole un enfoque distinto esto lo han logrado a través de marchas, alzando la mano para dar sus opiniones frente al tema también, con movimientos políticos, el activismo digital y los emprendimientos con propósito social. Los jóvenes no creen en un simple voto sino en el cambio que este genera realmente en la sociedad. Algo que tienen a favor los jóvenes es los medios de comunicación por medio de aparatos electrónicos como las redes sociales, videos etc ya que han crecido en la generación digital y esto hace que la expansión de su ideología política sea más amplia y convincente lo que permite que más jóvenes sean incluidos en los cambios políticos juveniles. Por medio de las redes sociales los jóvenes impulsan la política haciéndole ver a otros que las esperanzas no están del todo perdidas que temas como el media ambiente, la educación, la política sana entre otros temas pueden llegar a ser transformados desde lo verbal a lo físico demostrar que aún hay esperanzas de cambio. En esta sociedad con antecedentes de individualismo y desconfianza política, muestra como estas nuevas formas de participación nos recuerdan que ser ciudadano no es solo pertenecer a un país y ya, sino comprometerse con su transformación real. Los jóvenes colombianos están enseñando que sí es posible creer en un país con ciudadanos más humanos, más activos y más consciente del poder que tienen cuando se actúa en colectivo.
en las elecciones de juventud del 19 de octubre de 2025 demuestra justamente lo que plantea el texto aunque existen mecanismos formales para que los jóvenes participen, como los Consejos de Juventud, muchos aún no confían o no se sienten representados, y por eso gran parte no fue a votar.
Lo sucedido en las elecciones juveniles indica que un número de jóvenes desea involucrarse, no se sienten incluidos en los entornos oficiales. Aunque gran parte no acudió a las urnas, evidencia que están explorando diferentes maneras de expresar su voz. A través de voluntariados, redes sociales, los jóvenes continúan mostrando que se preocupan por el país y que todavía tienen fe en la capacidad de modificar la realidad a través de su forma de involucrarse.
En una sociedad como la colombiana, históricamente marcada por la desconfianza hacia las instituciones políticas, la corrupción y el individualismo, los jóvenes han encontrado nuevas formas de ejercer la ciudadanía que rompen con los esquemas tradicionales. Ya no se limitan al voto o a la militancia en partidos, sino que participan desde escenarios alternativos: movimientos sociales, activismo digital y emprendimientos con impacto social.
A través de los movimientos sociales —como el 21N o las protestas estudiantiles— los jóvenes han demostrado que la ciudadanía puede ser colectiva, crítica y transformadora, capaz de cuestionar las estructuras políticas establecidas. Estas movilizaciones no buscan solo reclamar derechos, sino también redefinir el sentido de lo público y exigir una democracia más participativa.
El activismo digital, por su parte, ha permitido crear comunidades virtuales de incidencia, donde la información circula con rapidez y la opinión pública se organiza desde abajo. Plataformas como Twitter, Instagram o TikTok se convierten en espacios de deliberación política y acción social, superando las barreras tradicionales de acceso al poder.
Por último, los emprendimientos sociales reflejan una nueva manera de entender la ciudadanía: ser ciudadano también es generar soluciones colectivas a problemas sociales o ambientales, no solo participar en elecciones. Estos proyectos combinan innovación, ética y compromiso comunitario, mostrando que el cambio también puede venir desde la iniciativa privada con propósito social.
En conjunto, estas formas de participación juvenil están transformando la idea de ciudadanía en Colombia: de un acto pasivo y formal, a un proceso activo, creativo y solidario, donde los jóvenes encarnan una ciudadanía más horizontal, ética y consciente del bien común.
En una sociedad como la colombiana, donde la desconfianza hacia las instituciones políticas y el individualismo parecen haberse naturalizado, las nuevas formas de participación juvenil —movimientos sociales, activismo digital y emprendimientos sociales— están redefiniendo el sentido tradicional de la ciudadanía. Ya no se trata únicamente de votar o pertenecer a un partido, sino de habitar lo político desde lo cotidiano, lo digital y lo comunitario.
Los jóvenes de hoy no esperan que la ciudadanía les sea concedida por los canales institucionales; la construyen activamente. Desde el 21N hasta las movilizaciones estudiantiles, ambientales y feministas, se ha evidenciado una forma distinta de entender el poder: no como algo que se delega, sino como algo que se ejerce colectivamente. Estas expresiones revelan una ciudadanía más horizontal, más creativa y menos subordinada a la lógica electoral.
El activismo digital, por ejemplo, ha permitido que la indignación se transforme en acción. Plataformas como X, Instagram o TikTok son hoy espacios de deliberación política, denuncia social y pedagogía ciudadana. Allí, la política se hace “viral”, se traduce en lenguaje accesible y se reconfigura como conversación pública. Lo que antes era apatía, hoy se expresa como politización emocional y conectiva: una ciudadanía que se organiza en red y que exige ser escuchada.
De igual forma, los emprendimientos sociales representan una forma de participación que articula ética y economía. Jóvenes que crean negocios sostenibles, colectivos culturales o proyectos ambientales están redefiniendo la relación entre lo público y lo privado. En ellos, la búsqueda de rentabilidad convive con la responsabilidad social, demostrando que participar también es producir bienestar común desde la innovación.